La historia de Casa San José

Quiénes somos

Nunca habíamos imaginado que una casa de lo más sencilla llegase a sorprendernos tanto. Cuando la adquirimos nos dejamos guiar más por lo potente y mágico del pueblo y la comarca, que por la casa en particular. Resaltaba la hornacina o capilla en la fachada dedicada a San José, pero más allá de esto, visto el resultado, podemos sentirnos enormemente satisfechos de haber contribuido a poner en valor un pedacito más de La Fresneda y el Matarraña. El hecho es que el proyecto fue sufriendo cambios a medida que íbamos avanzando los trabajos y descubriendo los entresijos que aguardaba en su interior, lo cual además animaba a mimar el detalle. Al fin y al cabo, es una gran responsabilidad escribir sobre la misma piedra 500 años después de que lo hiciesen aquellas manos tan prodigiosas.

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Se suponen cinco siglos porque el desarrollo urbano de esta parte de La Fresneda tenía que ser anterior al edificio del Ayuntamiento (1576), y posterior a la iglesia gótica (S.XIII), situada en lo alto del cerro, ampliándose a medida que aumentaba población y a la vez se descendía hacia la parte baja de la ladera. Al mismo tiempo claro, se ampliaban las murallas que según puede leerse en la información repartida por el municipio se conservaron hasta las guerras carlistas.

Los arcos que hoy vemos en la planta baja son indicativos de esta historia. Al empezar los trabajos estaban totalmente ocultos y el extraño encaje con los muros superiores nos llevaron a adentrarnos en el terreno, de lo desconocido en este caso. Se quitó el relleno de escombros y aparecieron unos potentes arcos que estaban compartidos con la vivienda vecina. Primera sorpresa.

Luego nos dijeron que dichos arcos originariamente no formaban parte de la casa propiamente dicha, sino que responden a una forma de urbanizar la montaña a base de crear plataformas escalonadas a distinto nivel. La clave de los arcos coincidiría con el nivel de la calle de arriba, y sobre ese nivel se disponían una especie de plataformas o bóvedas que cerraban la planta inferior. Una trocito de esa plataforma la encontramos hecha con troncos de madera en el tramo entre arcos. El sistema es rudimentario, troncos uno junto al otro y relleno de astillas y barro. Pero ahí está. En el siguiente tramo hemos intentado reproducir el original.

Nos sorprendió encontrar inscripciones de cantero en los sillares de los arcos. Por lo visto no es lo común en las construcciones del pueblo ni siquiera en otras de mayor importancia. Buena muestra de ellas podrá verse cuando se suba al altillo por la escalera metálica. Un par de cosas más.

arcos

Por un lado, la curvatura de los arcos sigue el mismo patrón en buen número de edificios del entorno, lo cual fundamenta aún más la idea de que fuesen construidos de forma organizada para urbanizar y preparar el terreno.
Es increíble imaginar aquellos trabajos tan bien organizados y ejecutados y la forma que podía tener el casco urbano en aquél entonces. Y como última cosa curiosa, encontramos una inscripción en el arco de la medianera que hemos querido resaltar en rojo. Se trata de un “espantabrujas” o “símbolo del mal de ojos”. Otros muy parecidos encontraremos paseando por el casco urbano y se dice que servían para protegerse de los males de aquella época. En cuanto al estilo en general, el criterio ha sido mantener líneas neutras y simples en los nuevos elementos (cocina, escalera, baño) para así realzar los elementos históricos.

Además se logró poner en valor el trujal de vino que hay en el interior sirviendo de rellano para la escalera. En el apartamento superior todavía nos quedaba alguna sorpresa. Una columna cilíndrica con capitel situada en la medianera, justo encima de la clave del primer arco. Aunque algo distanciado del resto de elementos históricos, al fin y al cabo ha dado protagonismo al salón.

Del resto de cosas nos quedará por descubrir el mirador por excelencia de la casa. Situada en la planta de más arriba, desde la terraza disfrutaremos unas vistas impresionantes al macizo de Els Ports, y si damos un vistazo al entorno, sentiremos el dominio medieval con la torre campanario de la iglesia y el castillo calatravo en lo alto, y el Ayuntamiento más abajo. Ahora toca vivirlo de cerca.

¿Dónde estamos?

Distancia Desde:
Zaragoza 130 km
Barcelona 231 km
Madrid 386 km
Valencia 228 km

Coordenadas GPS:
Latitud: 40.929078
Longitud: 0.074844

Cómo Llegar

Desde Barcelona-Girona:

  • Por AP7 /N420 desde Barcelona-Tarragona-Reus-aeropuerto.
    Salida 34. Dirección Reus aeropuerto. rotonda T11 hacia N420 – Dirección Alcañiz (pasando por Falset-Mora d’Ebre-Gandesa-Calaceite-desvio hacia Cretas-Valderrobles-La Fresneda.
  • Por AP7 Toma la salida 40 hacia Tortosa / C-42 /l’Aldea / N-235. Tomar la C-12 dirección  Gandesa. Desviarse a la T330 (pasando por Prat de Comte, Arnes) continuar la N231 (pasando por Valderrobles) hasta la Fresneda.

Desde Zaragoza:

  • Por A68 /N232 desde Zaragoza.
    Tomar la A68 enlazada con la N232, desviarse a la N231 dirección Valderrobles (desde ese desvío La Fresneda se encuentra a 9km).

Desde Valencia-Castellón:

  • Por Ap7 / N232 dessde Valencia o Castellón.
    Salida 43 ( Peñíscola / N340 / Benicarló / Vinarós ) N340 atravesando Vinarós. En rotonda tomar  salida 6 enlazando con N232 (pasando por Morella, Monroyo). Una vez en Monroyo tomar dirección Valderrobles) hasta la Fresneda.
  • Por la Ap7. Toma la salida 40 hacia Tortosa / C-42 / l’Aldea / N-235. Tomar la C-12 dirección Grandesa. Desviarse a la T330 (pasando por Prat de Comte, Arnes) continuar la N231 (pasando por Valderrobles) hasta la Fresneda.

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